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Aya Sawada (Madrid, 1986) es una fotógrafa que recoge la sutileza de lo cotidiano de manera directa y sin tapujos. Lo que hay en el interior de las personas que le hacen de modelo queda plasmado en cada una de sus fotografías, que recogen la determinación e intimidad de una adolescencia y juventud que parecen eternas. Las miradas fijas y penetrantes producen una conexión con estas personas, que terminan convirtiéndose en médiums a través de los cuales Aya cristaliza sus emociones y vivencias. Su trabajo como fotógrafa profesional comenzaría en 2014, después de su estancia de dos años en el Estudio Ebis de Tokyo, donde aprendió todo lo que había que saber sobre este arte. Iluminación, encuadres, Aya adquirirá todos estos conocimientos para marcharse a Berlín en 2016 y explorar su mundo artístico interior en la que supone su etapa más introspectiva. Desde 2018 reside en Barcelona, donde no hace mucho ha llevado a cabo, en Spai Travinae, la exposición titulada Worlds Away, conjuntamente con la fotógrafa Paula Fujiwara. Marcas de gran renombre se han sentido atraídas por la fotografía de Aya Sawada y, recientemente, empresas archiconocidas como Nike le han realizado encargos.

Comenzamos…

Cuando nos van a tirar una foto es habitual decir “pataaaataaaa”. Tanto en la palabra ‘patata’ como en tu nombre, Aya Sawada, solo aparece la vocal ‘a’, por lo que está claro que tu gran conexión con la fotografía es cosa del destino. Ahora en serio, ¿cómo nace tu amor y pasión por esta disciplina?

Aya: ¡Jajaja!
Mi amor por la foto nace de manera natural; como una manera de expresarme, de sacar energía hacia fuera y de contar mi historia. Pienso en imágenes, visualizo mis ideas en fotogramas, así que supongo que es el formato que mejor se adapta a mis capacidades artísticas. Cierro los ojos, me viene la imagen y así decido el tema, la composición y los encuadres.

En realidad el formato foto me limita artísticamente, porque la imaginación supera los límites de la realidad. Por eso utilizo mucho los símbolos, la metáfora y la analogía. Lo que me fascina de la fotografía es la idea de poder congelar un instante y hacerlo presente y pasado en el futuro… No sé si me explico. Imagina una foto que compras en un mercado de antigüedades en la que aparece una familia que vivió en la Florencia de 1900… De ellos no queda mucho más que un instante de su historia en una foto. Como esa foto llegó hasta ahí también forma parte de su historia. Es cool ¿no? La capacidad de las fotos de congelar el ahora en dos dimensiones. Eso es lo que me gusta; la multidimensionalidad del arte de la fotografía.

¿Cómo es aprender fotografía y trabajar de asistente en Tokyo, ciudad que podría considerarse capital mundial de este ámbito?

Aya: Trabajé como asistente en el Estudio Ebis en Tokyo durante 2 años. Fue duro. Muchas horas de trabajo y mucha disciplina.
Lo más difícil fue adaptarme al sistema laboral japonés y aguantar el ritmo. Pero fue un buen training y también hubo muchos buenos momentos. Durante el tiempo que estuve en Ebis, prácticamente no hacía otra cosa que no fuera trabajar. Después tuve un poco más de tiempo para empaparme más a fondo de la escena de la fotografía tokiota y aplicar esta influencia a mis fotos… Tokio es una ciudad que estimula los sentidos exageradamente y que invita a la creatividad. Descubrí que los artistas que más me llamaban la atención compartían las mismas características. Contaban su propia historia y disparaban en film, así que me compre una cámara analógica, que a día de hoy sigo usando. Aunque ahora estoy retomando la fotografía digital…

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Madrid, Berlín, Barcelona. ¿Puede una fotógrafa japonesa encontrar algo de su tierra natal en alguna de estas ciudades en las que has vivido?

Aya: En realidad es Madrid, Tokio, Berlín, Barcelona. Nací y crecí en Madrid. Soy mitad japonesa mitad española. Mi carácter es más bien europeo, pero no suelo identificarme con ninguna nacionalidad. La gente me pregunta mucho sobre esto. Personalmente me considero de ninguna parte…

Me fui a vivir a Tokio hace 8 años para experimentar Japón, aprender fotografía y encontrarme a mí misma. Después de 5 años allí, me mudé a Berlín donde a parte de japoneses no encontré nada de Japón. Excepto que los trenes de ambos países se parecían mucho porque Japón copió el modelo alemán de ferrocarriles hacia 1700. Y también que son muy agradecidos y muy polite. En España no encuentro mucho de Japón. Quizás el gusto por el arte culinario y… bueno, también mi madre, que es japonesa y vive aquí. Actualmente resido en Barcelona, desde octubre de 2017 y, desde mi punto de vista, la cultura y las costumbres no pueden ser más opuestas… Lo cual me gusta observar y percibo como algo positivo.

Tus trabajos revelan una intimidad muy peculiar y genial. Los modelos parecen mirarnos fijamente y comunicarnos que están sintiendo en sus adentros. En tu fotografía, si uno se descuida tan solo un poco, rápidamente olvida que estemos observándolos a través del objetivo de tu cámara. Lograr este efecto; ¿es una fórmula estudiada o parte de tu instinto fotográfico? ¿Es difícil conseguir que los modelos japoneses puedan abrirse y mostrar su cara interna de esa forma?

Aya: Muchas gracias. Aprecio mucho vuestra percepción aunque, en realidad, no lo sé. Podría decir que les retrato tal y como les veo. Quizás lo que aparece en las fotografías son las modelos distorsionadas a través de mi… O yo distorsionada a través de ellas… Lo que he entendido después de los años es que mis fotos hablan sobre todo de mí y de mis reflexiones. Por eso me cuesta definirlo, y por eso son imágenes…

¿Fórmula o instinto? Disparo desde el corazón, conecto con lo invisible, con la pureza de la feminidad y la verdad que se esconde tras la vulnerabilidad. También me divierte provocar y dar lugar a la malinterpretación. Me gusta jugar a la contradicción y saltarme las reglas. Cuando estoy disparando me siento libre y dejo de pensar, y cuando más disfruto fotografiando siempre es cuando dejo de pensar.

¿Es difícil que los japoneses se abran? Depende de la persona pero, en general, sí. Más difícil que en Occidente. En cualquier caso, la estética asiática tiene ese algo que me engancha y no lo puedo evitar…

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Sin embargo, esta intimidad se vuelve bidireccional y también podemos ver mucho de Aya y lo que realmente ocurre dentro de su kokoro en algunos de tus trabajos. En tu proyecto audiovisual Gratitude (2019), del cual os dejamos el enlace aquí abajo, cuentas un poco de tu historia personal y familiar, la cual evidencia tu inevitable nexo con Japón y el componente, muchas veces duro y nostálgico, de la distancia. ¿Podrías hablarnos un poco de este proyecto y si tienes pensado seguir trabajando en más material autobiográfico?

Aya: Empezando por el final… Sí. Casi todo mi trabajo artístico es autobiográfico de manera indirecta. Gratitude es la primera pieza que escribe nombre y apellidos. Las imágenes las he ido grabando en los últimos 6 años y la idea era hacer un video para sanar a mi madre. Los traumas familiares se transmiten de generación en generación y en mi familia es tangible que exista cierto respeto al agua porque el hermano pequeño de mi madre se ahogó en el mar cuando tenía solo 24 años.

Si algo me ha enseñado el arte es que es capaz de sanar y de despertar risas y lágrimas de liberación. A mi familia le emocionó y de eso es de lo que se trataba este trabajo.
Escucharme hablar y cantar con mi hermana y mi madre me hizo conectar con ellas, con mis raíces y con mi niña interior. Fueron días intensos de proceso creativo. El mensaje de esta pieza audiovisual es que la gratitud es el ingrediente mágico para vivir.

 

En la lista de elementos y artistas que influyen en tu fotografía, ¿cuál dirías que es el más inesperado e imprevisible?

Aya: Elementos: Mi propia historia.
Artista: Miyazaki Hayao. Crecí con sus personajes y nunca deja de inspirarme. Hay mucho de su imaginario en mis fotos.

Últimamente te hemos visto trabajando con marcas muy conocidas, como por ejemplo Nike. ¿Cómo se traduce/transforma la intimidad y cercanía de tu fotografía cuando se trata de trabajos comerciales?

Aya: Esto es algo que estoy tratando de averiguar. Es el mismo ojo el que mira a través del objetivo pero, como profesional, tengo que saber adaptarme a lo que se me pide. Hay que ser capaz de cumplir la exigencia y de disfrutar lo máximo posible sintiendo que haces el trabajo a tu manera, al margen de los factores externos. Artísticamente es otro departamento el que me ayuda a resolver mis enigmas. Mantener el equilibrio es lo importante.
A decir verdad estoy muy agradecida de haber tenido una oportunidad así, y de las que van llegando. No es una profesión fácil, pero es muy gratificante.

¿Qué anda tramando Aya Sawada? 

Aya: Pues la verdad que tramar… no mucho. Simplemente quiero continuar haciendo fotos, seguir trabajando, aprendiendo y tener tiempo para viajar. Actualmente estoy más centrada en mi carrera profesional, aunque nunca abandono mis proyectos personales. Respecto a proyectos artísticos futuros…  Quiero seguir ahondando y experimentando con el formato audiovisual. También me gustaría tener más oportunidades de viajar a Japón y desarrollar proyectos allí. Pero, sobre todo, lo que quiero es mejorar, superarme y ¡¡hacer magia!!

¡¡¡Muchas gracias por la entrevista ACCHIKEI!!!
¡Un placer colaborar con vosotros! Sayonaraaa :):):)

Instagram de Aya Sawada.

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Entrevista realizada por Elena Manrique y José Fernández.

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Escrito por:acchiKei

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