Matsuri antiguo

Geisha pez papel

El año que Amanda Siworae pasó en Japón fue un antes y un después en su carrera artística, y no solo por el amor hacia el udon que profesa desde aquel entonces. En Tokio tuvo que acostumbrarse al ritmo de vida de esta ciudad y a lo que es aún más complejo: el idioma. Durante 2013 y 2014 estudió durante seis meses en la Kai Japanese School y ya aquí salieron a relucir sus dotes como como artista e ilustradora ganando el concurso de diseño de tarjetas de la escuela. Compaginaba sus estudios de japonés con un trabajo como fotógrafa para la revista suiza Le Temps hasta que un día decidió que tenía ganas de vivir aventuras más intensas y se marchó de la ciudad en busca de ellas. Trabajó limpiando barcos en Okinawa, plantando arroz en los campos de Satoyama en Miyama (Kyoto) e incluso sirviendo en un restaurante. 

Nacida en Palencia y criada en Tenerife, es hija de padres maestros y artistas. Que terminase estudiando Bachillerato de Artes e Historia del Arte en la Universidad de Salamanca era de esperar y durante la carrera incluso recibió una beca para continuar estudiando en Siena, Italia. Por si no fuese suficiente, Amanda posee formación reglada en fotografía y un máster en diseño gráfico. Durante un tiempo ejercería en Bilbao ambas profesiones y hoy como freelance habita en Cantabria, lugar del que se dice enamorada por su semejanza con tierras celtas como Escocia e Irlanda. Y es que la cultura celta es junto con la japonesa la que más le influye a la hora de realizar sus ilustraciones, fotografías artísticas y trabajos de animación.

Amanda ha pateado bien el globo y se ha empapado de muchas culturas distintas. Ha vivido en países como USA, Reino Unido, Italia o Japón. Sin embargo, Japón posee un lugar especial en su kokoro y a día de hoy continúa siendo una de las fuentes de inspiración más importantes para esta creadora.

“Diría que mi trabajo artístico es un conglomerado entre la cultura japonesa y la celta, entre ambos mundos y sus tradiciones”.

Inverse TimeNature matsurisamurai girl4uguisu to getaAmbas culturas ensalzan a la naturaleza como motor esencial y procurador de todo lo demás. La mezcla de ambas tradiciones con elementos representativos y universales de la naturaleza a la que además se le añade un toque más contemporáneo y de modernidad gracias a la inclusión de elementos procedentes de la estética que rodea a géneros musicales electrónicos como el lo-fi o el ambient. Sus ilustraciones son una mezcla dulce y ácida a su vez, pero siempre rítmica. Un genial equilibrio que otorga a los trabajos de Amanda un aspecto fresco y muy reconfortante, que hace que uno pensar que lo que está viendo posee una lógica preestablecida y no urdida y manipulada por una artista que bebe de aquí y de allá. Sus trabajos, más allá de imprimir sus impresiones e influencias sobre las culturas ya mencionadas, también son una forma de hablar sobre su propia vida y reflexionar sobre temáticas como la soledad o el crecimiento personal como mujer.

Hace dos años fue invitada a ser miembro del programa Talento J, una plataforma que reúne a jóvenes talentos españoles cuya actividad se relaciona directamente con Japón. Además, ha sido dos veces ganadora consecutiva del premio Merkarte Tenerife Emerging Artists en 2017 y 2018.

En los últimos tiempos ha realizado colaboraciones como freelance con artistas y compositores del mundo lo-fi como Breezewax o Jy DI Ef, diseñando portadas de discos y ayudándoles a crear sus universos estéticos. Además de eso, Amanda Siworae trabaja se encuentra trabajando un proyecto personal en forma de libro ilustrado y que reflexiona sobre el rol del silencio. Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas en España y en sus planes futuros entra el regresar a Japón y realizar allí colaboraciones con artistas y galerías del archipiélago nipón. Colaboraciones que no pensamos perdernos.

 

 

Podéis seguir a Amanda Siworae en su web, Instagram, Facebook y Giphy

Amanda Siworae

holographic ghost woman

Escrito por:José Fernández

Estudios de Asia Oriental – Máster en Gestión Cultural Estudió un año en la Universidad de Estudios Internacionales de Kanda en Chiba. Entre otras cosas, le motiva mucho la música electrónica japonesa y las lucecitas de colores. Pasó su juventud creyendo que el pueblecito de Cádiz donde vivía y se crió era un cyber-laberinto del manga Blame! de Tsutomu Nihei.